La escuela del Futuro

14 Enero, 2009

Hablemos aquí y ahora de la Escuela del Futuro, ¿qué es? ¿a qué nos referimos cuando hablamos de ella?

Hasta ahora el sistema educativo ha tratado de garantizar que todos los alumnos se adaptasen a la escuela. Los diseños curriculares intentaban describir las habilidades y conocimientos básicos necesarios para poder desenvolverse en la sociedad y no quedar excluido. Sin embargo, ha quedado más que evidente que ésto no se ha conseguido.

Desde este punto de vista, en la Escuela del Futuro prevalece el desarrollo de las aptitudes en cuanto a que:

  • Todas las habilidades son importantes.
  • Si todas las generaciones se fuesen adaptando sin más a la sociedad, ésta no evolucionaría, o lo haría a costa de perder las aportaciones individuales.
  • Se deberán tener en cuenta y valor las aportaciones de todos.
  • Se incluirán programas para el desarrollo de un número amplio de aptitudes.

Así pues, la Escuela del Futuro debe responder a diferentes necesidades de nuestro presente, y debe diseñarse sobre dos pilares básicos de la nueva Sociedad el Conocimiento. Estos pilares son los siguientes:

  • Aprender a aprender: hace referencia a los desafíos educativos desde el punto de vista del desarrollo cognitivo. En una época en la que la información y el conocimiento han adquirido una relevancia capital, ya no se puede confinar la educación a una sola etapa de la vida, sino que es necesario que se convierta en un elemento siempre presente. Asimismo, es necesario replantear la tarea educativa como mero instrumento de transmisión de información y priorizar el proceso de aprendizaje.
  • Aprender a vivir juntos: comprende los desafíos relativos a la consecución de un orden social en el que podamos vivir cohesionados pero manteniendo nuestra identidad como diferentes. La educación tiene que actuar como contrapeso del nuevo capitalismo, que comporta diferencias sociales cada vez más acentuadas, y la globalización, que rompe los compromisos locales y las formas habituales de solidaridad y cohesión, convirtiéndose en un lugar dentro inmerso dentro de la sociedad.

De acuerdo a este planteamiento, el primer desafío para los sistemas escolares en todo el mundo consiste, por lo tanto, en imaginar la clase de futuro que ellos quisieran ver y disponerse a crearlo.
Otro desafío es la gestión del conocimiento. Ésto en educación se refiere a la creación, propagación y utilización del conocimiento con el objeto de mejorar el aprendizaje y la enseñanza y para servir de guía a la toma de decisiones en todos los dominios de la práctica profesional.

La Escuela del Futuro por tanto, debería ser un centro abierto al entorno donde se promueva el aprendizaje de habilidades, capacidades y contenidos utilizando la tecnología como parte del entorno natural para todos los alumnos, atendiendo a su diversidad, así como para toda la comunidad. Ha de ser un centro donde se demuestren nuevas metodologías educativas que integran además el uso de la tecnología como algo natural y útil en el desarrollo de sus objetivos. Ha de demostrar nuevos modelos organizativos así como fomentar el aprendizaje colaborativo y constructivista, integrándose dentro de su comunidad, mostrando entre otras cosas un nuevo tratamiento de los espacios físicos.

Tiene especial importancia en el modelo de la Escuela del Futuro, la metodología constructivista, que se caracteriza por los siguientes principios:

  1. De la instrucción a la construcción. Aprender no significa ni simplemente reemplazar un punto de vista (el incorrecto) por otro (el correcto), ni simplemente acumular nuevo conocimiento sobre el viejo, sino más bien transformar el conocimiento. Esta transformación, a su vez, ocurre a través del pensamiento activo y original del aprendiz. Así pues, la educación constructivista implica la experimentación y la resolución de problemas.
  2. Del refuerzo al interés. Los estudiantes comprenden mejor cuando están envueltos en tareas y temas que cautivan su atención. Por lo tanto, desde una perspectiva constructivista, los profesores investigan lo que interesa a sus estudiantes, elaboran un currículo para apoyar y expandir esos intereses, e implican al estudiante en el proyecto de aprendizaje.
  3. De la obediencia a la autonomía. El profesor debería dejar de exigir sumisión y fomentar en cambio libertad responsable. Dentro del marco constructivista, la autonomía se desarrolla a través de las interacciones recíprocas a nivel individual y se manifiesta por medio de la integración de consideraciones sobre uno mismo, los demás y la sociedad.
  4. De la coerción a la cooperación. Las relaciones entre alumnos son vitales. A través de ellas, se desarrollan los conceptos de igualdad, justicia y democracia (Piaget, 1932) y progresa el aprendizaje académico.

En el colegio del futuro se trata de crear un entorno que gire alrededor del alumno, en el que cada estudiante debe encontrar su camino individual de aprendizaje, y a la vez, ser un miembro completamente operativo del equipo. El equipo es fundamental en las actividades del colegio, y la arquitectura del colegio debería estar hecha para favorecer ésto.

Además en el equipo se enfatiza el desarrollo de la creatividad de los estudiantes y de los diversos tipos de inteligencias, de acuerdo a la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Gardner (1983):

  • Inteligencia visual/espacial
  • Inteligencia musical
  • Inteligencia verbal
  • Inteligencia lógica/matemática
  • Inteligencia interpersonal
  • Inteligencia intrapersonal
  • Inteligencia corporal/kinestésica

Todo este planteamiento metodológico se entremezcla con el uso de las TIC dentro del aula, o en zonas comunes del colegio.

A todo ésto, y mucho más, nos referimos cuando hablamos de la Escuela del Futuro. ¿Crees que es posible crear un centro así? ¿conoces alguno que se rija por estos principios metodológicos y tecnológicos?

Innovación tecnológica educativa

3 Junio, 2008

Escrito por Marcos Sanz Prieto en Innovación
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¿Está la enseñanza tradicional dejando paso a una enseñanza en la que las TIC son parte importante? Se puede ser más o menos reacio pero este cambio puede que no tenga vuelta atrás.

La incorporación de la tecnología en el aula no debe verse como un hecho individual sino que debe integrarse en el proceso de aprendizaje y metodológico.

El cambio que se produce no debería quedarse sólo en la introducción de la tecnología en el aula sino que también debe proporcionar un cambio en el modelo de aprendizaje, aprender haciendo, aprender construyendo nuestro aprendizaje.

El ordenador debe proporcionar experiencias al alumno para que éste haga cosas en él, de tal manera que pueda construir su aprendizaje por sí mismo. El ordenador no debería servir simplemente para continuar con el método de enseñanza clásico existente. Tampoco debe convertirse en un sustitutivo, sino en un complemento, es decir, no por saber escribir en un teclado debemos dejar de aprender a escribir con un bolígrafo y por saber buscar en internet no ser capaz de utilizar una enciclopedia.

No debemos olvidar, para no limitar esta innovación, que lo verdaderamente importante en la efectividad de las TIC en el aprendizaje no es lo sofisticada que pueda ser la tecnología, sino las maneras de emplearlas para motivar y ayudar a aprender a quienes las usan.

Pero, ¿cuál es el límite de esta innovación? Nadie sabe dónde está realmente ese límite. Algunos artículos (2020. Transforming Education and Training Through Advanced Technologies) apuntan a que los límites del aula desaparecerán tal como los conocemos y que, maestros y alumnos se podrán reunir en ambientes compartidos tridimensionales que les permitirán llevar a cabo discusiones naturales, colaborar e interactuar entre individuos distantes. Será posible mantener conversaciones aunque los participantes no hablen el mismo idioma ya que el ordenador será capaz de traducirlo en tiempo real, incluso transcribirlo y guardarlo. Otros apuntan a que el espacio físico de la escuela seguirá existiendo, pero dispondrá de un mobiliario totalmente móvil para poder configurar rápidamente el espacio según la experiencia que se quiera proporcionar al alumno.

Hoy en día, podemos ver todas estas situación como exageradas e imposibles, pero hace 10 años, cuando sólo un pequeño porcentaje de privilegiados tenía acceso a Internet, cualquiera vería la situación que vivimos actualmente de la misma manera. Igualmente hace 10 años el teléfono móvil era un aparato tecnológico de ultima generación, hoy en día es un medio natural que nos permite comunicarnos con nuestros amigos, familiares…. en cualquier momento y lugar.

Actualmente hay experiencias que parecen ir en ese camino como eTwinning (hermanamiento escolar electrónico), que promueve el intercambio de conocimientos y experiencias pedagógicas a través de Internet; en la actualidad cuenta con 39.633 centros de toda Europa de los cuales 3.673 están en España.

En todo este proceso el formador tiene que pasar de ser un transmisor de la información a ser un mediador de todas las fuentes de información, promoviendo entre otros factores la capacidad crítica ante tantas y diversas fuentes.

Puede que toda esta innovación sea posible en un mayor o menor tiempo, pero la mejor manera de llegar a ella es construyéndola todos juntos.