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	<title>Comentarios en: Escuela 2.0, ¿fracaso o error de planteamiento?</title>
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	<description>Blog de Jaitek</description>
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		<title>Por: Chema Soler</title>
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		<dc:creator>Chema Soler</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Feb 2011 19:39:22 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Es la primera vez que nos enfrentamos a gran escala a la introducción efectiva de las TIC en la educación. Y evidentemente el reto no es fácil ni un camino de rosas.
Es muy importante situar el problema en los modelos pedagógicos, no en los derivados de la introducción de la Tecnología.
Porque el problema al que nos enfrentamos no es cómo utilizar el ordenador, sino qué deben aprender nuestros alumnos y cómo aprenden nuestros alumnos.
No ha fracasado la escuela 2.0.
Es la escuela la que de momento está fracasando.
Es necesario transformar los objetivos de la educación primaria y secundaria de la evaluación de contenidos a la evaluación de competencias. Y esa transformación es la clave.
Y en segundo lugar, respecto de la formación del profesorado es necesario sustituir conceptos como los de capacitación por otros modelos formativos como es el de asesoramiento.
Son tantas y tan amplias las reformas que su implementación nos llevará como mínimo una generación completa.
Para empezar, reformular los objetivos educativos en términos de competencias o capacidades para hacer significa trasladar el centro del trabajo escolar de la memoria a la actividad, de la repetición a producción, de la rutina a la creatividad. Y su evaluación, para ser rigurosa exige herramientas que cuantifiquen qué significa ser competente en... Tenemos que diseñar indicadores y actividades, proyectos, colaboraciones, entornos abiertos de aprendizaje, nuevo sistema de acceso a la Universidad...
No tenemos la tradición anglosajona del individualismo ni la del luterano cuyo progreso económico sea signo de la bendición de Dios. Nuestro concepto del trabajo escolar no se basa en el éxito sino en la oposición. Nuestra evaluación no se caracteriza por los logros de los alumnos sino por sus carencias. Somos emigrantes jugando de visitantes. Y así con dificultad tendremos un hueco entre las naciones 2.0.
¿Y cuál es el horizante? El de crear centros que verdaderamente sean modelos de uso, referentes de otros, que irradien buenas prácticas, que sean semillero de profesores entregados, competentes en sus funciones docentes...
Debemos revisar también en qué condiciones laborales se produce este cambio, porque muchos ya estamos muy hartos de buenismos y voluntarismos.]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Es la primera vez que nos enfrentamos a gran escala a la introducción efectiva de las TIC en la educación. Y evidentemente el reto no es fácil ni un camino de rosas.<br />
Es muy importante situar el problema en los modelos pedagógicos, no en los derivados de la introducción de la Tecnología.<br />
Porque el problema al que nos enfrentamos no es cómo utilizar el ordenador, sino qué deben aprender nuestros alumnos y cómo aprenden nuestros alumnos.<br />
No ha fracasado la escuela 2.0.<br />
Es la escuela la que de momento está fracasando.<br />
Es necesario transformar los objetivos de la educación primaria y secundaria de la evaluación de contenidos a la evaluación de competencias. Y esa transformación es la clave.<br />
Y en segundo lugar, respecto de la formación del profesorado es necesario sustituir conceptos como los de capacitación por otros modelos formativos como es el de asesoramiento.<br />
Son tantas y tan amplias las reformas que su implementación nos llevará como mínimo una generación completa.<br />
Para empezar, reformular los objetivos educativos en términos de competencias o capacidades para hacer significa trasladar el centro del trabajo escolar de la memoria a la actividad, de la repetición a producción, de la rutina a la creatividad. Y su evaluación, para ser rigurosa exige herramientas que cuantifiquen qué significa ser competente en&#8230; Tenemos que diseñar indicadores y actividades, proyectos, colaboraciones, entornos abiertos de aprendizaje, nuevo sistema de acceso a la Universidad&#8230;<br />
No tenemos la tradición anglosajona del individualismo ni la del luterano cuyo progreso económico sea signo de la bendición de Dios. Nuestro concepto del trabajo escolar no se basa en el éxito sino en la oposición. Nuestra evaluación no se caracteriza por los logros de los alumnos sino por sus carencias. Somos emigrantes jugando de visitantes. Y así con dificultad tendremos un hueco entre las naciones 2.0.<br />
¿Y cuál es el horizante? El de crear centros que verdaderamente sean modelos de uso, referentes de otros, que irradien buenas prácticas, que sean semillero de profesores entregados, competentes en sus funciones docentes&#8230;<br />
Debemos revisar también en qué condiciones laborales se produce este cambio, porque muchos ya estamos muy hartos de buenismos y voluntarismos.</p>
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