Incluir, no seleccionar

Hola de nuevo,

esta mañana he leído que el ministro de Educación quiere plantear que para sacarse el título de la ESO, el alumno debe aprobar TODAS las asignaturas (actualmente, este se puede obtener con dos materias suspensas).

A colación de esta noticia, acabo de ver en El País un artículo de opinión firmado por Jaime Riviére (profesor de Sociología de la Universidad de Salamanca) que me gustaría que leyerais y, si fuera posible, que opinásemos al respecto. Os copio el artículo:

“Un aspecto preocupante de las declaraciones recientes del ministro de Educación, que me temo es compartido por algunos en la comunidad educativa, es la idea de que no es apropiado que la enseñanza obligatoria se supere con asignaturas suspensas. En la lógica “de sentido común” de esta interpretación, la educación es una serie de aprendizajes de materias que se deben superar. La superación de estas materias habilita administrativamente para cursar el siguiente nivel y colgar un título en la pared. Esta concepción normal es además concomitante con el discurso neoconfuciano de la “cultura del esfuerzo” que tanto atrae a algunos.

Pero la ESO es el nivel que consideramos apropiado como mínimo para el conjunto de los ciudadanos, no un nivel selectivo. Es además un nivel pensado, como los de todos los países desarrollados, desde el punto de vista de una formación integral del alumno, y no tanto desde aprendizajes concretos: estos son importantes en su conjunto, en el proceso de conformación intelectual y personal del adolescente, y no tanto tomados particularmente, una vez superado un cierto nivel básico, lógicamente. Si impedimos que la promoción de los alumnos dependa del criterio conjunto del profesorado, como hasta ahora, no vamos a conseguir un sistema mejor, sino peor: más centrado en aprendizajes irrelevantes o arbitrarios y menos en la formación integral. Más dependiente del contexto regional, social y del centro. Menos centrado en el cultivo de aptitudes y actitudes y más en su selección para el nivel siguiente (que, por otra parte, sí tiene un carácter selectivo más claro). La consecuencia final, me temo, es una ESO con más fracaso, no con menos.

Frente a la interpretación que liga exigencia y calidad, una serie de análisis recientes llaman la atención sobre el hecho de que, al contrario que en otros países con los que nos comparamos habitualmente, el sistema educativo español insiste en impedir la continuación de los estudios a los estudiantes que no terminan la ESO en las condiciones exigidas. Es lo que Julio Carabaña y José Saturnino Martínez llaman fracaso administrativo. Si, en vez de impedir la continuación de los estudios (incluida la FP) a los que no terminan, se les permitiera continuar sus estudios, aunque fuera condicionalmente, el abandono temprano sería mucho más bajo.

El problema es la insistencia en que la calidad de la secundaria depende de su capacidad selectiva, cuando en realidad está concebida —en todas partes— como un nivel inclusivo”.

Saludos,

Diana.

 

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One Response to Incluir, no seleccionar

  1. Laura Pérez Lupi says:

    Diana,
    durante el Máster en Educación Secundaria que he realizado en el curso 2011-2012, los profesores de distintas materias insistían en la importancia de que los contenidos deben ser CONCEPTUALES, ACTITUDINALES y PROCEDIMENTALES. Al no especificar el peso de cada uno de estos tres puntos, uno puede pensar (y parece lo más lógico) que la importancia de cada uno de estos contenidos supone un tercio respecto al total.
    Así, además de los contenidos se valorarían:
    - Lectura, comprensión, interpretación y organización de la información que se está manejando.
    - Razonamiento inductivo, analógico, espacial, intuitivo…, dependiendo de los diferentes contextos.
    - Control de los procesos que se están ejecutando, autocorrección.
    - Decisiones de diversa índole acerca de orden, jerarquía o utilidad ante la situación considerada.
    - Curiosidad, capacidad de enfrentarse a las incertidumbres…
    - Valorar las opiniones de los demás cuando éstas difieren de las propias.
    - Tener paciencia y perseverancia en la búsqueda de la resolución de un problema.
    - Autonomía de pensamiento para tomar decisiones y ante la información recibida.
    - Confianza en las propias capacidades para afrontar problemas o para aceptar responsabilidades. Confianza en que el pensamiento y la acción son eficaces. Capacidad para apreciar los propios progresos, percibiéndose a uno mismo como generador activo de conocimientos e información.
    - Interés por el trabajo que se hace, procurando rigor, orden precisión en los distintos momentos y actuando con atención reflexiva.
    - Solidaridad y cooperación en la realización y organización de tareas comunes, valorando reflexivamente, el pensamiento y las concepciones de los otros.

    …parece que, en el momento en que estos aspectos, clave para el desarrollo del alumno fuesen trabajados y tenidos en cuenta a la hora de calificar su trabajo, el problema que se plantea sería mucho más leve, pues no sólo se tendrían en cuenta los contenidos sino la actitud, predisposición y habilidades del alumno en resumen, la persona que hay detrás de las calificaciones obtenidas en los exámenes, su futuro y la importancia de conseguir que éste se realice como persona, no poniéndole trabas sino haciéndole más accesibles los caminos que puedan interesarle.

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