• Los cambios, ¿resistimos o sucumbimos?

    Escrito el 31/agosto/2011 por Gema de Pablo en Habilidades Directivas, Innovación.

    Seguramente todos hemos oído hablar de la Resistencia al Cambio, incluso todos nosotros habremos vivido en algún momento esa sensación de no querer que las cosas cambien, igual que le pasa al protagonista de este vídeo:

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    Sin embargo, viviendo como vivimos en una época de cambio permanente, ¿no deberíamos plantearnos cuáles son las claves para conseguir cambiar sin dolor? Douglas Smith, en su obra Taking Charge of Change menciona que

    “…la ignorancia sobre la intima naturaleza de nuestra resistencia a cambiar es lo que mata el cambio, y no la resistencia en sí misma…”.

    Por tanto, la resistencia al cambio es un síntoma absolutamente natural, pero deberíamos saber cuáles son los motivos que pueden ocasionarla para poder gestionarla adecuadamente.

    Veamos en tres partes cuáles son esos motivos:

    1. Personas que no conocen lo suficiente, tienden a demorar el cambio, haciendo pensar que se resisten al cambio. En general, esto puede deberse a:

    • La falta de comunicación sobre el proyecto de cambio.
    • La visión particular del cambio, sin considerar los efectos beneficiosos para el equipo de trabajo.

    2. Personas que teniendo suficiente información  no pueden cambiar, ya sea porque no saben cómo hacer lo que tienen que hacer o no tienen habilidades requeridas para la situación nueva como:

    • miedo a cometer errores
    • la falta de capacidad individual,
    • falta de trabajo en equipo
    • déficit de recursos de diverso ámbito

    3. Personas que no quieren cambiar, no existe voluntad para ello ya que conocen lo suficiente y tienen las habilidades para ello. ¿Y por qué? Quizás porque tengan sentimientos negativos hacia el cambio, o porque les obliga a moverse fuera de su zona de comodidad. Pueden existir causas como: desacuerdos entre los individuos de una empresa, la falta de previsión o incertidumbre sobre los efectos del cambio, necesidad de trabajar más o la impresión de pérdida de identidad sobre lo que hacen, dando lugar a actitudes defensivas.

    Como contrapartida, también nos encontramos a veces otro tipo de actitudes y sentimientos más positivos como  el entusiasmo por la posibilidad de un futuro mejor, la mejora de los problemas de los antiguos problemas  y las expectativas de crecimiento o consolidación personal. En este sentido hemos de tener cuidado para que los cambios propuestos sean reales y no estemos dando la excusa para dejar de entusiasmarse y volver a las rutinas de siempre.
    Como métodos exitosos para enfrentar la resistencia al cambio podemos incluir los siguientes componentes:

    • Empatía y apoyo: Cuando los empleados sienten que los que administran el cambio están atentos a sus preocupaciones, se hallarán más dispuestos a brindar información, esto contribuye a establecer soluciones de problemas en colaboración, lo cual tal vez supere las barreras al cambio.
    • Comunicación: La comunicación eficaz reduce los chismes y los temores infundados. La información adecuada ayuda a los empleados a prepararse para el cambio.
    • Participación e inclusión: La estrategia individual quizá más efectiva para superar la resistencia al cambio radica en incluir a los empleados de manera directa en el planteamiento y la puesta en práctica del cambio. La inclusión en la planificación del cambio aumenta la probabilidad de que los intereses del empleado se tomen en cuenta y disminuya la resistencia. Los empleados participantes están más comprometidos para poner en práctica los cambios planeados y con mayor certeza se asegurarán de que operen.

    En cualquier caso es muy importante conseguir que las buenas ideas no se diluyan entre los miedos de las personas con las que trabajamos. Para que una buena idea sea buena hay que llevarla a la práctica y muchas veces las resistencias al cambio no permiten que una tímida idea se convierta en buena porque nunca llega a desarrollarse. Hemos de vencer por tanto las resistencias para seguir avanzando y creciendo en la Sociedad que vivimos.

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6 Comentariosso far.

  1. Rosana dice:

    Me encanta esta actitud positiva frente al cambio. Muchas veces se nos olvida que cambiar es aprender. Con cada cambio estamos adquiriendo más experiencias que van engordando nuestra mochila y nuestros recursos. Y, por supuesto, el cambio, el aprendizaje, depende de nosotros mismos.

    Mi opinión es que debemos ser los impulsores de esos pequeños y/o grandes cambios en nuestro entorno para favorecer nuestro aprendizaje y el de todos aquellos que nos rodean, ¿no?

    Gracias Gema por los vídeos, son geniales!

  2. Saúl dice:

    Muy interesante. Como coordinador TIC de un centro de secundaria, me veo en la situación de enfrentarme diariamente a estas resistencias. Por otro lado, también creo que ciertas dudas y sospechas del profesorado ante las TIC están bien fundadas. No vaya a ser que las necesidades industriales y de mercado se superpongan o se confundan con las estríctamente pedagógicas.

    Saludos.

  3. Gema dice:

    Gracias Saúl, entiendo muy bien lo que dices sobre las resistencias del profesorado a las TIC. También entiendo muy bien que tengas dudas y sospechas, de hecho creo que muchas veces la incorporación de las TIC no está fundamentada sobre un cambio real, si no sólo sobre la repetición de modelos pero incorporando medios muy caros que generan mucho estrés.
    El cambio en este caso, ha de ser mucho más profundo, como tú sabrás en tu papel de coordinador TIC, y conlleva más un cambio del modelo pedagógico, o de paradigma (como se viene llamando últimamente).
    En cualquier caso, el trabajo del coordinador TIC es fundamental a la vez que muy duro para ayudar a superar esas resistencias. Del mismo modo creo que es un trabajo fantástico y muy necesario, así que ánimo!
    Un saludo

  4. Lucio dice:

    Me gusta haberme lanzado a leer este articulo por que me ha permitido reflexionar sobre “el cambio”. Con esto quiero decir que debe haber una chispa de arranque en la persona la posibilidad o la reflexión de si el requiere un cambio, en que aspecto y de que tipo.

    Creo que no todas las personas tienen los mismos estímulos y circunstancias, y algunos no encuentran quien les ponga un espejo enfrente para que ellos decidan si les gusta lo que ven o quieren cambiar.

    En la misma línea, ¿puede ser que quien tiene un punto de partida más desfavorecido (en todos aspectos) tiene menos miedo al cambio por que tiene “menos que perder”? Y por contra ¿los que vivimos en una situación más cómoda nos de cierta aversión los grandes cambios?

    Un saludo.

  5. Isabel Arsuaga dice:

    Es interesante, y a la par complicado, averiguar cuáles son los motivos por los que en un momento dado se tiene ‘miedo’ a un cambio.
    Creo que no depende únicamente de la situación económica, nivel de estudios, etc (o si tienes más o menos que perder) eso puede ser un factor, pero la complejidad de cada situación personal hace que sea una combinación de factores los responsables.
    Una misma persona, en momentos diferentes de la vida, puede estar preparada, o no, para afrontar un cambio.
    Lo que sí es importante es que estemos predispuestos y en eso, opino que hace mucho la educación recibida. La ‘valentía’ de afrontar o buscar un cambio a veces depende de factores internos, otras veces externos. Hay personas con una necesidad de cambio demasiado frecuente y otras que a lo largo de su vida lo harán sólo cuando no les quede otro remedio.

    También opino que lo más importante de afrontar cambios, es que se aprende cada vez y, aunque en ocasiones un cambio pueda ser un fracaso, hay que aprender y enseñar que eso forma parde del aprendizaje.

    Gracias, interesante tema.

    Saludos,

    Isabel

  6. Isabel Sanchez dice:

    Sentirse valorado, querido, admirado es un motor de cambio. Sin duda casi todo está ligado a las emociones, a sentirse integrado dentro de tu familia o tu trabajo… Cuando los demás creen en ti eres capaz de hacer cualquier cosa… Por eso yo creo que los años de primaria de la infancia son decisivos, si te sientes querido y apoyado y creen en ti… serás un motor de cambio… Por eso no hay que permitir la infravaloración o humillación porque los seres humanos somos capaces de cualquier cosa en función del entorno o las circunstancias pero sobre todo el cariño… es un motivador 1.

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