• ¿Formación continua y efectiva?

    Escrito el 12/agosto/2009 por Gema de Pablo en General.

    Desde hace varios años ya que la palabra “Formación” forma parte de nuestro vocabulario en el ámbito profesional. La “nueva” Sociedad de la Información y el Conocimiento nos lleva de la mano a la formación continua y permanente, fuera de horarios,  de entornos y edades. Y esto también nos lleva a que podemos formarnos de diferentes maneras, mediante un curso presencial, virtual, coaching… La pregunta es si de veras todo este acceso al conocimiento está produciendo realmente una mejora en nuestra formación como personas y profesionales.

    Hace tiempo que se designó por ley la formación continua del profesorado como un gran avance dentro del reciclaje e innovación para estos profesionales. Para que fuera gratificante además, éstos podían obtener créditos a cambio de la formación y por tanto mejorar en su carrera. Se crearon los “Centros del Profesorado” y muchos “formadores” pasaron por sus aulas para enseñar a los docentes a mejorar su trabajo. Y sin embargo, ¿tenemos la sensación de haber mejorado gracias a la formación?

    Según la Real Academia de la Lengua formar es, entre otras acepciones, dar forma a algo, criar, educar, adiestrar. Esto implica un cambio que no siempre se produce. Cuántas veces hemos escuchado eso de que “no me he enterado de nada”, o “menudo rollo nos ha soltado”. O, simplemente, no nos acordamos pasado un tiempo de qué iba aquél curso que hicimos con tanto entusiasmo.

    La solución parece que ha venido con el “coach”, que consiste en dirigir, instruir y entrenar a una persona o a un grupo de ellas, con el objetivo de conseguir alguna meta o de desarrollar habilidades específicas, con la variante de que en lugar de llevar a cabo una enseñanza de profesor a alumno, el entrenador facilita al pupilo a que aprenda de sí mismo, con su apoyo y dirección. Me pregunto qué diferencia existe realmente con la formación en sí misma, ¿por qué hemos supuesto que la formación ha de ser en el formato clásico de enseñanza?, una persona habla y las demás escuchan, toman notas, y en ocasiones hacen preguntas o incluso debaten.

    Otra de las modalidades de la formación es la virtual, diseñada para aquellos que no tienen tiempo o no quieren desplazarse al lugar de impartición. En esta formación también es curioso encontrar los modelos de enseñanza tradicionales. Consiste en dotar al alumno de una serie de documentos para que lea y por tanto aprenda. Algunos más innovadores crean entornos virtuales de aprendizaje donde los alumnos pueden discutir entre ellos mediante foros, o incluso chat. Sin embargo, sigo haciéndome la misma pregunta, ¿aprendemos con esa formación?

    ¿Qué tiene que producirse para que nos llegue el aprendizaje de algo? Ha de existir un cambio, un enriquecimiento: añado a mi conocimiento algo que no sabía y por tanto mi concepción cambia. ¿Produce la formación presencial, sea o no personalizada, y virtual ese cambio?

    Existen multitud de teorías sobre cómo ha de realizarse la formación, diferentes tipos de métodos de enseñanza y sin embargo seguimos replicando modelos antiguos donde el aprendiz escucha y el enseñante habla, sea por medio de la palabra oral o escrita.

    La formación ha de exigir un papel activo por parte del aprendiz, aprender haciendo, discutiendo, desaprendiendo conceptos ya adquiridos. Metodologías donde el conocimiento se construya igual que construimos cualquier cosa:

    1. Queriendo hacerlo

    2. Pensando cómo hacerlo

    3. Comentando con otros la idea

    4. Comenzando a hacerlo

    5. Probandolo

    6. Mejorando lo hecho

    Un profesional que se forma debería ser capaz de cambiar en su trabajo, avanzar, retroceder, innovar y, por tanto, saber más. ¿Alcanza estos retos la formación continua?

Un comentarioso far.

  1. Carriére dice:

    La formación ha de percibirse como necesaria, una vez que se consigue esto, ha de interesar=Motivación. Analizar el porqué es interesante esta formación para los destinatarios, es fundamental para definir el curso, cursillo o cursete, es decir, determinar el porqué “se han apuntado a esta acción formativa..?”. Difícilmente esta información la vamos a obtener solamente de ell@s mismos, con lo que resultará necesario hacer un estudio previo sobre ¿Qué es lo que empuja a nuestra población diana a inscribirse en una u otra acción formativa?.
    Si se acierta en esto, pasaremos al siguiente paso: Diseñar una acción formativa a la carta. Porque las necesidades del día a día, no son iguales para tod@s. Porque los estilos, modelos y fuentes de las que beben los diferentes docentes no son los mismas.
    Hacer irrelevante el aprendizaje es sencillo. Lo verdaderamente complicado es atender a los resultados, los procesos y a las condiciones de ese aprendizaje. Si así lo hacemos, habremos diseñado una acción formativa necesaria, ajustada,coherente y útil.

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